CRÓNICA / 18
El Blues de Eduarda y otros avisos
Para los que se acuerdan de mis catitas, les cuento que están muy bien. Al igual que yo, se han adaptado perfectamente al cautiverio. A veces cantan conmigo y me arruinan las grabaciones del disco, aunque no me atrevo a retarlas porque son prácticamente mi única compañía.
Jacinto acaricia y alimenta constantemente a Cata. Además, por el color intenso de sus ceras, se nota que ambos están sexualmente maduros, así que ya les fabriqué un nido ahuecando un tronquito que me consiguió Eduarda. De esta manera podrán aprovechar la primavera y, con un poco de suerte, pronto tendremos una familia más numerosa.

Observarlos me ha hecho pensar bastante en el amor. Desde hace varias semanas, Cata pasa casi todo el tiempo encerrada en su nido, mientras Jacinto se preocupa de alimentarla y atender todas sus necesidades. Curiosamente, en su relación es la hembra la que vive encerrada y el macho quien se encarga de proveerle el sustento. Jacinto es un compañero atento y cariñoso. Me gusta creer que yo también fui así alguna vez, aunque Eduarda probablemente tenga otra versión de los hechos.
Quizás por eso mi última composición está dedicada precisamente a Eduarda. Se trata de «El Blues de Eduarda», un nuevo tema compuesto e interpretado por mí, que ya se encuentra disponible. Es puro digital rock, con un estilo bastante más agresivo e irreverente que mi primera canción. No sé si Eduarda ha tenido oportunidad de escucharlo, pero espero que cuando lo haga comprenda que detrás de cada una de sus estrofas hay un hombre que necesita expresar sus sentimientos.
Por lo demás, este domingo 4 de diciembre estaré de «cumpleaños no tan feliz». No tengo grandes expectativas respecto de las celebraciones, aunque confío en que Eduarda preparará algo especial para la ocasión. Aprovecho entonces de recordarles a mis seguidores que espero con ansias sus saludos, si no quieren que me baje la endógena.