CRÓNICA / 01
Ya no soporto seguir así
¿Será cierto todo lo que dice Eduarda sobre el riesgo que subyace más allá de estos muros? A veces sospecho que solo intenta convencerme de que abandone mis planes de fuga. Tendré que enfrentarla de una vez por todas. No sé cómo he podido pasar tantos años soportando esta situación, sometido a la misma rutina y tratando de llegar a un acuerdo que nos beneficie a ambos. Definitivamente, esto no puede seguir así.
Mi madre siempre me decía: «Juanito, por algún sitio hay que explotar. Siempre puedes explotar». Nunca supe si era un consejo o una advertencia.
Esta mañana, como todos los domingos, Eduarda me trajo el desayuno a la cama a las siete y media. Café con leche y galletitas. Después se fue a misa. Por eso me gustan tanto los domingos: es el único día de la semana en que puedo pasar la mañana solo.

Eduarda no es una mala mujer. Lo que ocurre es que está locamente enamorada de mí, y yo no de ella. Dice que tiene miedo de perderme. He intentado explicarle que las relaciones necesitan espacio, pero parece que tenemos opiniones distintas sobre cuánto.
De todas maneras, aquí no me falta casi nada. La verdad es que no puedo quejarme. Eduarda cocina muy bien y me alimenta tres veces al día: desayuno a las siete y media, almuerzo al mediodía y, a las nueve de la noche, un sándwich de queso con café con leche. También tengo mi propio baño, con agua caliente.
Tampoco me aburro tanto como podría pensarse. Tengo un televisor con TV cable, una radio y esta computadora, en la que escribo de vez en cuando. He pensado muchas veces en aprovechar mis mañanas de domingo para organizar una fuga, pero extrañamente es el día en que me siento más libre.
A veces imagino cómo será mi vida cuando consiga salir. Hay tantas cosas que quisiera hacer que no sabría por dónde empezar. Supongo que lo primero sería buscar un lugar donde vivir. Dudo que consiga uno mejor que este.
Bueno, tengo que irme. Si Eduarda regresa de misa y me encuentra haciendo esto, seguramente tendré problemas. Además, hoy es domingo y al mediodía suele preparar algo especial. No quisiera que una discusión me arruinara el almuerzo.
